Historia

GRAN FESTIVAL MUNDIAL DEL CIRCO

PAYASOS

Entre carcajadas del público, el payaso avanza por la pista del circo. Cae, toca la trompea, camina sobre las manos, recibe golpes, hace mil piruetas y hace juegos malabares para diversión de grandes y niños.

Hay dos tipos de payasos: el sabiondo, con la cara blanca un sombrero cónico y traje de lentejuelas; y su pareja con la característica nariz roja un traje demasiado largo y una enorme boca pintada. Actúan en conjunto y combinan sus efectos cómicos, crean gestos y mímicas, inventan diálogos y realizan escenas inauditas. Generalmente los payasos son también músicos que pueden arrancar de su trompeta una nostálgica melodía. El payaso que representa el alma del circo. Ha de ser, además, un consumado humorista. Para ser payaso no basta con conocer las tradiciones y las reglas del humor: hay que tener un temperamento adecuado y creer en las virtudes de las bromas inocentes.

ADIESTRADOR

En la actualidad el adiestrador es conocido como educador, es un artista que presenta en los espectáculos animales adiestrados y domesticados para crear junto a la iluminación y la música actos de gran belleza con los animales.

Los adiestradores de animales presentan su espectáculo en la pista del circo, en parques de atracciones, en zoos o en acuarios. Entre las colecciones de animales se pueden presentar caballos en libertad, perros, animales de granja o animales exóticos. El adiestrador no es ni un brujo ni un mago: es un metódico observador que conoce los procedimientos inmemoriales que se transmiten de boca a boca, su nomenclatura científica es la de Etólogos. Según los recientes estudios acerca de los reflejos condicionados, se sabe que los animales repiten de forma automática un gesto que previamente ha asociado a una palabra, a una caricia o a una golosina. Los adiestradores conoces las costumbres de los animales y sus propias necesidades.

TRAPECISTA

Guardianes de una tradición y herederos de nombres ilustres, los trapecistas trabajan en equipo. Casi siempre efectúan sus ejercicios con ayuda de dos trapecistas suspendidos en lo alto de la carpa.

Cuando los trapecistas aparecen bajo la luz de los focos, el silencio se adueña del graderío. Su trabajo es un constante desafío a las leyes de la gravedad: estos hombres y mujeres se lanzan al vacío, planean o hacen piruetas en el aire. Para obtener este automatismo, esta sincronización de movimientos, esta armonía de gestos hacen falta miles de horas de preparación y ensayo, un gran trabajo. Para complacer a los espectadores su número debe ser perfecto y mejorado día a día.

FUNÁMBULISTAS

Nuestros antepasados ya admiraron, en los tablados de las ferias, las evoluciones de los funámbulos. Éstos, con ayuda de su balancín, caminan o bailan, insensibles al vértigo, sobre una cuerda floja.

El equilibrista clásico se contenta con mantener el equilibrio sobre una cuerda tensa. Las glorias de la especialidad perfeccionaron su número. Los funámbulos abandonan el balancín para que su equilibrio sea más precario y aflojan su cuerda, que se balancea peligrosamente sobre el vacío. Se mantienen sobre un solo pie, ejecutan saltos peligrosos o llevan a un compañero sobre sus hombros. Los más temerarios caminan, durante horas, sobre un cable de varios centenares de metros extendido sobre una ciudad o a través de un río. Algunos de ellos se pasean sobre la cuerda montados en bicicletas o motocicletas. Como todos los artistas circenses, el funámbulo lleva la vida errante de la caravana.

DOMADOR

El domador, separado del público por la gran jaula, presenta animales feroces, casi siempre tigres y leones, adiestrados y domesticados para que ejecuten diversos ejercicios.

El oficio de domador es muy peligroso, y las heridas recibidas por quienes lo practican son frecuentes. Amaestrar a los animales feroces es un arte verdaderamente difícil. El domador emplea métodos suaves, casi podríamos decir persuasivos, para educar a las fieras. No obstante, el adiestramiento basa sus resultados en los reflejos, esa inteligencia instintiva de los animales. El domador, para imponer su voluntad, para dar la comida a sus animales y para proporcionarles los cuidados necesarios, debe poseer gran valor, mucha experiencia y un amplio bagaje de conocimientos. Además debe poseer un capital importante, ya que los animales son caros.